¡Hola a todos! Soy médica anestesióloga y especialista en medicina del dolor. En la consulta veo con mucha frecuencia a pacientes frustrados porque sienten un dolor severo, pero en sus exámenes o imágenes la lesión no parece “tan grave”.
Esto tiene una explicación neurofisiológica fascinante: el dolor se produce en una zona del cuerpo, pero se procesa en el sistema nervioso.
El camino que recorre una señal de dolor
- Traducción y transmisión: cuando hay un estímulo o daño, los nervios periféricos traducen esa señal y la conducen hacia la médula espinal y el cerebro.
- Modulación: el propio sistema nervioso tiene la capacidad de aumentar, atenuar o incluso bloquear la intensidad con la que esa señal se transmite. Es decir, el cuerpo tiene su propio “control de volumen” interno.
- Percepción e interpretación: una vez que la señal llega al cerebro (la parte encargada de la conciencia), se convierte en una experiencia consciente.
Aquí está la clave: esta interpretación final depende de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. A lo largo de la vida, aprendemos el concepto de dolor a través de nuestras experiencias, el contexto, el nivel de estrés y el estado emocional. Por eso, dos personas con la misma lesión pueden experimentar niveles de dolor completamente diferentes.
¿Por qué es tan importante entender esto?
Cuando el dolor se vuelve complejo o persistente, el manejo no puede enfocarse únicamente en la estructura o el tejido que lo originó. Es fundamental realizar un abordaje integral que considere todas las esferas involucradas (física, nerviosa y emocional) para modular adecuadamente esas señales.
Este contenido es educativo e informativo. No sustituye una consulta médica ni constituye un diagnóstico o tratamiento individualizado.
¿Te ha pasado sentir que tu dolor no coincide con lo que muestra una radiografía o resonancia? Escríbeme por WhatsApp y lo revisamos.
